"Ideas para mejorar nuestras metodologías de la enseñanza"

Actualizado: sep 26


(El autor de este blog jugando a ser profesor a sus 10 años)


Este texto que presentamos a continuación es un resumen interpretativo del libro “La Nueva Educación: los retos y desafíos de un maestro de hoy”, del profesor y autor Cesar Bona García, (publicado por Editorial Penguin, Barcelona, España, 2015). 

Lo hacemos dada la profundidad de este trabajo, su simpleza explicativa y la orientación que el autor le da en este texto a los aspectos metodológicos, como retos y desafíos que tiene todo profesor por delante. 

Cada párrafo de este resumen interpretativo es, como lo dice el subtítulo del libro, una interpretación de las ideas que se proponen en el mismo. De ahí que los errores u omisiones cometidos en esta interpretación son responsabilidad del autor del Blog incluido en nuestra página web (depunet.cl).

Vayan entonces algunas reflexiones sobre el libro mencionado.


Contexto:

Lo primero que debe tener claro todo maestro es el contexto o mundo circundante en el cual viven sus alumnos. Contexto que tiene una directa relación con las pautas culturales, usos y costumbre que son la base desde donde se mueve la familia y en donde se crió el alumno y desde la cual emanan distintas formas culturales y sociales, como también económicas.

Este contexto marca las diferentes formas de ver el mundo, especialmente en una escuela donde la inclusión es un objetivo actualmente vigente. En otras palabras, el contexto es el primer peldaño sobre la cual se desarrollarán los procesos educativos y pedagógicos, que es una de las principales responsabilidades del maestro.

Soy maestro, pero no lo sé todo,

es otra de las ideas o categorías que el maestro debe saber aprovechar en todo momento. El mundo del alumno es un mundo que los adultos difícilmente pueden entender y por lo mismo es preciso tener la voluntad de saber interpretar lo que el alumno exprese (el silencio es parte de esa expresión), en el ámbito de la gesticulación, su oralidad, sus comportamientos diarios, su relación con los otros, etc.

De ahí la necesidad de saberse maestros, pero como maestros en constante aprendizaje, no solo para comprender a cabalidad lo que quiere enseñar sino también para comprender el mundo simple o complejo vivido por sus alumnos. Aquí, más que las teorías pedagógicas se hacen necesario el afinamiento de las sensaciones, sentires e intuiciones del maestro que tiene el compromiso y responsabilidad de dirigir los procesos de la enseñanza y el aprendizaje que se viven en la escuela.

Mirar al niño a la altura de sus ojos:

Es otra de las categorías importantes de considerar. Esto significa que olvidemos que somos adultos y de tamaño grande en relación con nuestros alumnos. En este caso la actividad lúdica, es decir el juego, es fundamental en esta dimensión que muchas veces no es considerada en todo su potencial de enseñanza y aprendizaje. Esta actividad recreativa que cuenta con la participación de uno o más participantes es conocida como juego y su función principal es proporcionar entretenimiento y diversión, aunque también cumple con un papel educativo ya que gran parte de los juegos implican poner en marcha competencias o capacidades que están en la personalidad del alumno.

Esto implica que el maestro y maestra conscientemente hagan el esfuerzo de jugar con sus alumnos, dentro de los límites que impone la institucionalidad escolar. Lo que es claro es que este nuevo enfoque implica romper con la barrera verticalista que ha caracterizado la tarea pedagógica durante muchas décadas. Envuelve, además, una nueva perspectiva de los manejos afectivos y psicosociales del maestro, el cual no debe temer al ridículo ni a las críticas de los maestros tradicionalistas.

El tubo que nos une:

Se plantea la metáfora de un tubo que une al adulto, ya maestro, con el niño que fue en otras épocas. Mantener este tubo abierto entre el pasado, el presente y el futuro es esencial en la tarea educativa del maestro. Sin embargo, este a veces se cierra y no nos deja ponernos en el lugar del alumno que estamos educando.

Cerrado el tubo de conexión, el maestro deja en gran parte de serlo, pues asume con más fuerza su rol, estatus y función de adulto que ha logrado ciertos objetivos de vida y que no concuerdan con las expectativas, imágenes o modelos que el niño tiene de nosotros. Se produce así un bloqueo entre lo que el alumno quiere, consciente o inconscientemente, y lo que nosotros como maestros les podemos ofrecer.

Timidez:

Se la reconoce como una falta de desenvoltura para tratar con la gente o de decisión para emprender una cosa. Si así la entendemos, todo maestro debe superar las limitaciones que tiene para socializar, es decir, comunicarse con la gente de manera fluida y clara.  Todo maestro debe superar sus timideces y con ello afianzar algunas innovaciones o cambio que quiera realizar desde una perspectiva educativa. 

Saber conversar y expresarse en público con facilidad para exponer sus ideas u otras es uno de los imperativos que todo maestro debe plantearse en su tarea pedagógica diarias, ya sea con sus alumnos y sus colegas de trabajo educativo.

Un maestro tímido no podrá expresar sus conocimientos, sus afectos y su manejo corporal, de tal modo que sus alumnos lo acepten como un modelo que es posible de imitar en las primeras etapas de la vida escolar. 


Implicación:

Esto significa estar sumergido en aquello que se hace solo o con otros miembros del curso o el equipo de profesores. Estar involucrado implica que los niños sientan estar realizando una tarea propia (aunque sea en equipo), pues ello los motiva a seguir adelante con las acciones o proyectos con los cuales inicialmente se sintió comprometido. “Uno está a gusto en un sitio cuando se siente comprometido de verdad con lo que hace” y ello posibilita una implicación cada vez más creciente.

¿Te gusta vuestro trabajo?

Si la respuesta a esta pregunta es negativa, bien vale que dicho maestro cambie de trabajo, pues las posibilidades están abiertas. Por el contrario el alumno no tiene la posibilidad de buscar otra actividad distinta a la escolar, a la cual están obligados por su familia, por las necesidades que la sociedad tiene de preparar mejores personas y porque, sencillamente, el alumno no tiene la capacidad plena de “buscar otro trabajo”

Hasta aquí mis reflexiones sobre este simple y hermoso libro del Maestro Cesar Bona, al cual invito a leer.


Gabriel De Pujadas Hermosilla

24/092020

28 vistas

ContactO

info@depunet.cl

+569 4857 2029
 

Gabriel de Pujadas Hermosilla y Equipo

Consultores educacionales.

​​

Depunet Ltda.​

  • Twitter
  • Facebook
  • LinkedIn