"Pandemia y Educación"


El regreso a clases, durante el periodo de Pandemia que arrasó e influye en casi todas las actividades del país, es un tema no menor en el ámbito educativo, pues además de tener clara incidencia en las metodologías utilizadas o deberán ser utilizadas en el futuro, también lo es en el plano administrativo y financiera del sistema educacional. Si a ello le agregamos los aspectos propios a la salud de los estudiantes, tenemos un problema muy complejo de ser abordado sin un plan y programas que lo sustenten.


El gobierno llama a las familias para que envíen sus hijos y pupilos a sus escuelas y lograr así rápidamente la integración de los grupos escolares. Como datos prometedores pone como ejemplo a 10 colegios ubicados en las comunas más ricas del país, que sí pueden hacerlo con mayor facilidad por su capacidad de infraestructura escolar y tecnológica. Estos 10 colegios se presentan mañosamente como una muestra representativa de todo el sistema escolar, en donde existen más de 11 mil centros educativos y en donde las condiciones de trabajo, enseñanza y aprendizaje no cuentan con una estructura mínima para ofrecer una educación de buena calidad. En esos centros educativos, como en todo el sistema educativo, son los Profesores y profesoras.

Estos datos, ofrecidos por las autoridades educativas del país, de manera mañosa, tienen como finalidad no lograr una buena educación sino dejar libres a los padres y apoderados para que regresen al mundo del trabajo y así aumentar la capacidad del sistema productivo y de servicios. Se necesita contar con recursos humanos adecuados a las necesidades de una economía que se piensa sólo desde la productividad y no desde una buena educación o una salud pertinente para proteger a los niños y jóvenes del país.


Dada la falsa idea de un alumno que pierde parte importante de su desarrollo por este hecho, las autoridades ya deberían estar pensando un currículo 2021 que incluye el tiempo perdido este año 2020. A la fecha no se vislumbra un proyecto de complementación curricular simple que recupere lo perdido en los aprendizajes escolares, que no necesariamente son imprescindibles para su desarrollo integral. Quizá lo perdido, por una parte, se ha ganado por otra, considerando la nueva experiencia de los padres y alumnos de hacer de la casa o familia un lugar de encuentro y desarrollo de la mayoría de los actores que participan en los actos educativos.

Así vista, la educación se muestra desde un principio como un proceso complejo, que se relaciona con la familia, la cultura, el sistema social y el económico (interrelaciones), requiriendo de dichas dimensiones respuestas y factores de distinta naturaleza, predominantes en sus niveles de exigencia. En el caso de la Pandemia esta se presenta, en primera instancia, como un proceso de salud social y personal cambiando hacia estadios de mayor extensión. De una simple enfermedad inicial, se transforma en un fenómeno multidimensional, el cual es difícil de comprender a cabalidad.


Más aún el sistema educacional, que siempre tuvo déficit en su funcionamiento y comprensión holística, se ve abocado a enfrentar una realidad nunca vivida. De ahí la notable dispersión de las opiniones y argumentos que afirman una predominancia excluyente de una sobre otras dimensiones que conforman la Pandemia.

Para colmo de los males, las autoridades educacionales y económicas del país, no alcanzan a comprender que la Pandemia es un fenómeno global que necesita, para su comprensión y toma de decisiones educativas, de una mirada integral, en la cual deben necesariamente participar los profesores, que son los que, en definitiva, pueden poner en marcha las decisiones que se logren concordar.

De no ser así, difícilmente se podrá avanzar en la superación de la relación entre la Educación y la Pandemia en un mediano plazo.


Gabriel de Pujadas Hermosilla

07/10/2020



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